Los síntomas pueden ser desde agruras, acidez, sensación de que se regresan los alimentos, dolor en el pecho, sensación de quemadura que asciende desde la boca del estómago en ocasiones hasta la garganta, sensación de que los alimentos se nos atoran y bajan muy lento, eructos frecuentes, sensación de querer eructar sin lograr el descanso, regurgitaciones, ardor en la boca del estómago, a veces vómitos, miedo a comer. En ocasiones faringitis frecuentes, asfixia nocturna, tos frecuente, hasta anemia por sangrado crónico, cuando ya hay complicaciones.
En los bebés hay regurgitaciones, vómitos posteriores a la ingesta de su leche, posición en la cual curvan el cuello hacia un lado y atrás para descansar, presentan también bajo incremento de peso.
¿Porqué afecta la garganta y/o la voz?
La constante irritación del trayecto esofágico desde la boca hasta la unión gástrica, explican la salivación intensa, las infecciones pulmonares graves, la estrechez de la tráquea por cicatrización y el hipo. El paso del irritante a la vía respiratoria induce tos seca usualmente nocturna y recurrente con inducción de las crisis asmáticas.
¿Qué relación tiene con la gastritis?
La gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago. Podemos distinguir entre gastritis aguda y crónica, según se trate de un fenómeno pasajero, debido a la ingestión de alimentos irritantes (alcohólicos, fármacos gastrolesivos, etc.), o de una condición patológica crónica. Aquí está la relación directa de la gastritis con el reflujo gastroesofágico.